Las deficiencias de Ávila y ARENA

Por Luis Armando González *

SAN SALVADOR – Hasta hace poco, fue creencia común que las críticas abiertas contra ARENA sólo podían provenir de izquierdistas presuntos o confesos.  Eso ya no es así, pues en los últimos meses sobran quienes, incluso desde el mismo partido de derecha, no tienen reparos en señalar, por ejemplo, las deficiencias de la campaña de ARENA y las de su candidato a la presidencia de la República, Rodrigo Ávila. Algunas de esas valoraciones, para todo aquel que quiera leerlas y entenderlas bien, son sumamente duras.

 Veamos un ejemplo reciente de ello: el comentario de Carlos A. Rosales, titulado a “Golpe de timón” (La Prensa Gráfica, miércoles 9 de julio de 2008, p. 22), escrito a propósito de las expectativas positivas que está generando en los círculos de la derecha (o, al menos, en algunos de ellos) la posible nominación de Arturo Zablah como compañero de fórmula de Rodrigo Ávila. Al leer el mencionado comentario, lo único que se rescata como mérito de Ávila es su “acierto” al anunciar que “el  empresario Arturo Zablah completará la dupla presidencial  por ARENA”.  Lo que sigue a continuación –por contraste con lo que Zablah aportará a la campaña de ARENA y al perfil de Ávila— es un listado de serios déficits (del partido y de Ávila) que, con un optimismo infundado, algunos miembros de ARENA esperan que revierta su posible candidato a la vicepresidencia.

 Zablah –dice Rosales— inyectará “solidez intelectual” a la campaña de ARENA, de la cual –se puede presumir—  ha carecido hasta ahora. O sea que la principal carta de ARENA, su candidato a la presidencia, no aporta nada (o muy poco) en esa dirección.  Tampoco, en segundo lugar, aporta (o sólo muy poco) en “credibilidad”, ya que también Zablah le “da  credibilidad al discurso de cambio que se viene escuchando desde ese partido”. En tercer lugar, Ávila no ha sabido “dinamizar su campaña”, a lo cual también contribuirá decisivamente el posible candidato a la vicepresidencia.

 En cuarto lugar, y haciendo eco de las críticas que varios sectores de derecha han ventilado contra Ávila, Rosales señala que este último le falta “adueñarse lo suficiente de su propio esfuerzo”; tener “mayor protagonismo y efectividad, y claridad en su mensaje de unidad de la derecha”; tener más “fuerza y el liderazgo para sacar a flote su campaña”. En quinto lugar, Zablah dará un aporte valioso a Ávila “en la formulación de sus planes para enfrentar la crisis económica mundial que afecta al país”. Y, por último, una crítica directa al partido: “hasta ahora, la campaña publicitaria de ARENA ha improvisada y carente de rumbo”.

 En resumen, lo que Carlos A. Rosales está diciendo, abiertamente y sin remilgo alguno, es que la elección de Rodrigo Ávila como candidato a la presidencia por ARENA fue un despropósito de enormes proporciones. Prácticamente –por lo que dice Rosales—, carece de los atributos mínimos no sólo para ser un buen candidato, sino para gobernar El Salvador.  Y esto último es verdaderamente preocupante, porque si llega a ganar la presidencia de la República –debido a sus enormes deficiencias intelectuales, de liderazgo, de credibilidad, de efectividad y de ser dueño de su propio esfuerzo— será un títere de quienes con mayores dotes o poder que él le impondrán su voluntad.

 Un anticipo de esto se tiene ya en la figura de Arturo Zablah, de quien casi se está diciendo que será el verdadero presidente de la República, de ganar ARENA las elecciones. La pregunta que queda en pie es porqué, si Zablah es quien salvará a ARENA del despropósito de haber elegido a Ávila, no lo reemplaza de una buena vez como principal carta electoral para la presidencia de la República. Eso sólo se sabe en los círculos de poder de la derecha.

 De todas formas, enaltecer los méritos de Zablah –que seguramente los tiene— resaltando las enormes deficiencias de Ávila no es el mejor camino para convertir a este último es un ganador, sino todo lo contrario.  Y creer que la gente va a votar masivamente por Zablah obviando las deficiencias de Ávila –que son también las de ARENA— es pecar de un optimismo infundado. Hay que decirlo una y otra vez: sobre Ávila, además de sus propias limitaciones, pesa el lastre de 20 años de gestión presidencial de su partido, 20 años en los que se perdieron, desde el Ejecutivo, oportunidades valiosas para mejorar el rumbo del país en los ámbitos económico, político y social. No se ve cómo (o porqué) los ciudadanos y ciudadanas de El Salvador deban creer que ahora sí, de ganar otra vez ARENA la presidencia de la República –con Zablah incluido—, las cosas van a ser distintas.

 *Intelectual salvadoreño, columnista de ContraPunto

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2 comentarios

  1. hola, así es este señor zablah es la esperanza que tienen los areneros lo que no dicen es que este señor le pasa las de hectro silva que aquí en sansalvador tiene pegue pero no a nivel nacional,prueba de eso es que el día 12/10/08 durante la convencion que celebraron la gente se empezo a retirar aun cuando don rodrigo seguía hablando no lo respetan ni mucho meno y yo tome fotografías de gente de arena en las afueras del pollo campero del los proceres con las cajas de pollo campero y en las cajas se podia leer “santa ana” “ahuachapan” imaginense que ni con pollo gratis los siguen.

  2. Estos areneros ya no tienen el apollo de la gente porque ven en la calamidad que han undido el pais en stos 19 años , creo que la gente los pocos que les siguen van por interes
    qu e les den son gente interesada muertos de ambre q recogen las sobras q les quieren dar,DESPERTEMOS PUEBLO MIO ENGAÑADO, UNAMONOS TODOS PARA EL CAMVIO QUE NECESITAMOS EN NUESTRO PAIS SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO Y EL FMLN ESTA CON EL PUEBLO POBRE Y NECESITADO.

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